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21 de octubre de 2014

Pensamiento # 1 Desamor

PENSAMIENTO # 1
Desamor

Cansado de la lucha que disputan mis sentimientos con la razón, el cerebro con el corazón. Harto de imaginar historias que nunca sucederán, fantasías sin pies ni cabeza. Me he rendido ante la única idea que puede terminar con este sufrimiento. Algunas veces es necesario dar el golpe final, aquel que te mata, pues es difícil andar con una herida que no te deja mantenerte en pie, una herida que durante el día invade tus pensamientos y en la noche asola tus sueños consolándote con confusión, misterio… tristeza. Supongo que todo fue mi culpa, desde el principio, yo cambie las reglas, supuse que valdría la pena arriesgar todo y que quizá funcionaría, alguna vez funcionó.

Algún día tendré una razón para sonreír, una razón que me confirme que el verdadero amor existe y que vale la pena luchar por él. Aunque triste no estoy, realmente no podría describir lo que siento, algunas veces la ira corrompe la felicidad y otras la tristeza alberga algo parecido a la seguridad. ¿Qué si estaré mejor sin ella? Sigo sin tener los argumentos suficientes para poder colocarme de ese lado, aún recuerdo la alegría que sentía a su lado y los motivos que la producían. La idea no me convence, me parece errónea, pero se me acabaron las ideas sobre cómo luchar por ella, las fuerzas mismas se desvanecen entre el miedo que nubla mi visión, consumiendo todo pensamiento. 

Quizá algún día vuelva a ver su sonrisa, aquella que era sol en día nublado, y sentiré felicidad… y algo más que no sabré explicar, pues desconozco como se sentirá saber que no tengo nada que ver con ella… o que mi ausencia será la causa. La idea que ahora mi pensamiento trata de imponer sobre mi corazón y sobre cualquier otra idea, surgió de un sueño.

Yo no era lo que ella buscaba, y nunca podría darle lo que ella merecía, quizá aquel que ahora toma su mano será su verdadero amor, quizá la lucha por el valga la pena, quizá lo nuestro no tenía que haber pasado, quizá solo le traje molestias, quizá el amor que yo le ofrecí no era suficiente, quizá estemos mejor separados, quizá así ella encuentre la felicidad que yo le impedí, quizá todo esto fue un error, quizá ella no era la indicada, quizá me equivoque… aunque la memoria me dice que con ella no fracase, que por un instante fue amor verdadero, o algo de eso. Ahora será solo un recuerdo, pues cumpliré con mi palabra y no le volveré a dirigir la palabra, no volveré a molestarla, con mi deseo de compartir un segundo juntos, un minuto, una eternidad o lo que la vida esté dispuesta a darnos. Quizá entonces sí sea lo mejor, quizá él sí logró enamorarla, robarle el sueño y regresarle el pensamiento donde el amor lo vale, aún no lo sé y nunca lo haré…

Me iré, andaré de capa caída y quizá en mucho tiempo no volveré a hablar de amor, no me atreveré a buscarlo, me dará miedo pensar en él, ella es mi Teenage Dream, y lo será, la querré hasta que la olvide. Será el recuerdo que me dirá “el amor existe”. Quizá solo ella lo sepa o entienda la mitad de mis palabras. ¡Oh, miladi! Te extrañaré, mas nunca olvidaré esos momentos que para mí significaron felicidad absoluta, no fracasé en la búsqueda. No te puedo decir si las puertas seguirán abiertas mucho tiempo o si seguirán abiertas, solo sé que mi corazón así lo hará. Y con esta idea viviré. Soy un muerto, y yo decidí dar el último golpe. Pues es esta idea la que me trae menos sufrimiento, la que ayuda a que los días sean más cortos, a poder dormir. 

…Un límite significa que estas cerca del número pero nunca te acercas a él, algunas veces es tan pequeño que algunos lo consideran nulo… Así será mi olvido, nunca lograré olvidarte por completo, pero en algún momento será cero. Y de mi amor por ti… guarda esa flor, algún día se marchitará...

Lord Bastian Marek

6 de octubre de 2014

Sueño #10 Un sueño, una realidad, pesadilla.

Bienvenidos a "Crazy Little Things"

Antes de empezar con el décimo sueño, daré una pequeña introducción a los sueños, sin describirlos.
La vida se divide en tres tiempos; pasado, presente, futuro, de estos no hay combinaciones o algo que se le parezca, en el pasado residen los recuerdos, en el presente las acciones y en el futuro los deseos y anhelos. Sin embargo existen los sueños, y aunque por el momento no les daré una descripción, haré entender porque son los únicos que los encontramos en los tres tiempos, y en todos con una constante. 
 Empezaré con el pasado, en él hay a su vez dos tipos. Uno de ellos son los recuerdos y el otro se refiere a los hubieras, ambos nos hablan de cosas que sucedieron o debieron de haberlo hecho en el pretérito de nuestras vidas. Para no generalizar y entrar en discusiones diré entonces que la mitad nos hacen despertar con una sonrisa, y la otra mitad nos despierta… haciéndonos pensar, algunas veces con tristeza o con enojo. Son estos los que mayor enseñanza a nuestras vidas nos dejan, pues algunas veces el ignorarlos nos cuesta cometer el mismo error, ya sea para bien o para mal o en otros casos recordamos que tenemos que realizar algo que antes no hicimos. 
 Ahora viene el presente, quizá son los sueños que pocos alcanzamos a distinguir ya que usualmente reflejan la situación que actualmente vivimos de una manera extraña o reflexiva, y nos cuesta admitir que esa es nuestra realidad. Otras veces reflejan un presente alterno, de las cosas que estarían pasando si algo en el pasado hubiese sido distinto. Por supuesto estos sueños no son recurrentes, y en muchas ocasiones llegan cuando algo anda mal. Hay una pequeña variación, es cuando soñamos con algo que está pasando y que nos causa felicidad y que lo revivimos en nuestras mentes una y otra vez. 
 Por último tenemos a los favoritos de todos, los del futuro. En ellos poco o nada es real, todo proviene de nuestra imaginación, ya sean de buen o mal agüero los sueños que residen en este tiempo representan al mismo. Siendo más claro, el futuro está compuesto de sueños; soñamos con nuestro futuro. Estos sueños son los que perseguimos, los que deseamos ver hechos realidad, son aquellos que en algún punto nos motivan a realizar algo en nuestro presente. Aunque claro también están aquellos que quisiéramos nunca ver hechos realidad, sin importar la razón que nos lleve a pensar esto. 
 Se preguntarán, ¿cuál es la constante? Siendo un sentimiento, el que más abunda y el que nadie quisiera sentir la constante de estas infinitas variables que representan los sueños. Miedo, sí, es el miedo el sentimiento que encontramos en todos los sueños, en los del pasado, tenemos miedo de que quizá no volvamos a vivir algo como eso o de volver a cometer el mismo error, tomar el mismo camino que sufrimiento nos trajo; en el presente tenemos miedo que la situación siga así o que el presente feliz desaparezca, de perder esa felicidad momentánea. Y el miedo en los sueños futuros es aquel a nunca ver ese sueño hecho realidad o lo contrario ver ese sueño hecho realidad. Así es el miedo, algunas veces no lo percibimos pero siempre ésta ahí, a la espera. 
 Pero, sí el miedo viene con los sueños ¿por qué seguimos soñando? Quizá porque algunas veces es la única forma que tenemos de sonreír, otras veces solo es más divertido soñar que ver la realidad o nos entristece menos. Así que el soñar es algo que indudablemente no debe ser prohibido ni por terceros ni por la misma persona, pues sería negarnos a un privilegio que no todos los seres conocen. Así que soñemos o vivamos pero no dejemos de hacerlo. Quizá en ellos encontremos la respuesta a un problema o la sonrisa que nuestra vida necesita. 


Sueño #10 Un sueño, una realidad, pesadilla.

Busqué llevar a cabo mi sueño, un sueño que me tomo mucho tiempo entender y encontrar una manera sensata de llevarlo a cabo, me faltaban varias cosas pero la única que importaba era alguien con quien cumplirlo… Sé que no me equivoque, sé que encontré a la persona ideal, a una dama que acompañaría a este caballero a cada batalla y festejarían juntos cada victoria. Pero fallé, el tiempo no era el adecuado, o quizá esta realidad no lo era. Decidí regresar a mis ensoñaciones, donde todo era perfecto, aquel lugar que fue mi escondite muchos años, en el cual encontré felicidad, o algo que se le asemejaba pues en ese entonces ignoraba lo que la verdadera felicidad era. 

Sigo sin saber si estaba en la realidad o en mi sueño cuando me di cuenta que no podía dejarla ir, que ella lo valía. ¿Pero qué era lo que ella valía? Resolví tomar un camino estrecho, largo y cansado, para llegar a ella, pero al final lo conseguí, y entonces… desperté… o regresé a dormir. Y conocí la felicidad, en cada te quiero, en cada beso, en cada minuto a su lado, era un mundo nuevo y como buen explorador no me cansaba de maravillarme con cada nuevo templo de tal felicidad. Pero la guerra comenzó, dicen que la inexperiencia te puede llevar a la derrota, pero algunos novatos han salido triunfantes y yo quería ser uno de ellos, empleé a fondo lo que sabía, fue entonces que me di cuenta que… no sabía nada. Perdí una batalla que me negué a aceptar que fuera la última. Pero, ¿cómo forzar a un soldado a medio morir a regresar al lugar donde posiblemente muera? Valiente regresé, creía que podría ganar.

Perdí y seguí perdiendo, la realidad era insoportable todo iba de mal en peor. Parecía que ella tenía alguien más. Confirmaría mi teoría… o no, nunca lo sabré. Concluí que quizá el tiempo sanaría mis heridas, solo las cicatrizo. Un día miraba a través de un espejo y encontré una, dos, tres… incontables cicatrices, mientras recordaba cómo había adquirido cada una, mi dedo índice llegó al centro de mi pecho, la más grande se encontraba ahí, dónde mi corazón yacía dormido y como yo soñando. 

Desperté pero la herida sangraba nuevamente, a raudales, no la podía contener. El dolor llegaría después, mientras caminaba a través de mi sueño, a través de mi realidad; era un dolor nunca antes experimentado, una mezcla entre tristeza y decepción. Yo era el único que conocía el alcohol que cerraría tal herida, busqué mi vicio, mi adicción, mi amor. 

Encontrarlo fue fácil, pues un sueño me dijo el lugar al que tenía que ir para encontrarle. Caminé cansado hacía el lugar, la herida me negaba el correr, el sentir cualquier otro dolor o pensar cualquier otra cosa. Al llegar la vi, tal como la veía diario, pero ahora con ese brillo que en antaño llegué a apreciar, a amar. Era un sueño vuelto realidad, o una realidad que al fin podía soñar. 

Fue un arranque de enojo y frustración, no pude controlar mis palabras, decían lo que mi corazón calló y lo que mi mente lloró, aún no sé exactamente como llegué ahí, al punto de no retorno, solo sabía que la guerra había perdido. Me equivoqué, pero esta vez no soñaba, al parecer todo ocurrió, o quizá aún no me despierto de esta pesadilla que me mantiene encarcelado entre los barrotes de mis recuerdos, sin dejarme ninguna escapatoria. Hinqué mi rodilla y al dar media vuelta renuncié a la gloria, a un sueño, al único amor que reconocía mi corazón. Me rendí en la realidad. En mi sueño me tocó morir. 

Ahora camino sin rumbo, no sé hacía donde voy o porque me dirijo en esa dirección, cada día mis lagrimales están más secos, algunas veces caigo, agradezco a quienes me despiertan y me dicen que todo será mejor y con una sonrisa les respondo que confió ciegamente en que la crisis de esta nueva pérdida no dure la eternidad. Confió en su sonrisa, en aquella sonrisa que me decía todo estará bien… no te preocupes. Quizá no la vuelva a ver o quizá todo sea una exageración y un día la paz llegué y podamos volver a unir los dos países… darle fin a esta guerra, que cada día se vuelve más vil, más lamentable, más deprimente. Yo solo quiero despertar. O regresar a ese nuestro sueño. Mi sueño adolescente, la que fue una en un millón, la que quise. Quisiera volver a decir esas frases en presente. Quisiera… La pesadilla cada día se alarga más.

Prometí pelear hasta el fin, reconozco que este puede ser el tan anhelado final. ¿Sigo soñando o sigo viviendo mi realidad? SI continuo en mi sueño, me emociono al pensar en que quizá el final no sea, pero si veo mi realidad la herida se cicatriza y quisiera que fuera con el antídoto correcto y no a través de la fuerza de presión que ejerzo cada día.

Solo ella sabrá si despertarme, unirse a mi sueño o vivir esta horrible realidad. 

  Lord Bastian
@S_E_B_S


24 de septiembre de 2014

Sueño #9 Perdida

Sueño #9 Perdida

Creía que eras tú sin embargo me equivoque otra vez, estaba a punto de abrazar a una desconocida, de decirle que la amaba y que era todo en mi vida, estaba a punto de rogarle que se quedara. Pero al acercarme la tristeza invadió mi júbilo, regresé mi mirada al suelo y continué caminando, no eras tú y yo seguía caminando. 
Algo húmedo recorría mi mejilla, con el puño la sequé aunque esto solo apuró a las demás a salir, mi mente se nublaba ya no podía caminar, ya no podía pensar, ya no podía vivir. Resolví dar media vuelta y correr al último lugar donde te había visto, donde te había abrazado. El camino parecía no tener fin, parece no tener fin.
Supuse que esto me haría sonreír, que me haría regresar al punto donde no necesitaba de nadie, cuando a todos les echaba en cara mi felicidad, cuando no conocía el amor. Pero, ¿cómo comparar la sonrisa que me producía tu presencia con cualquier otra? Me equivoqué y no encuentro como decírtelo.
Sabía que la respuesta sería un no, lo sabía y aun así te pregunté esperando un sí. Quizá hice algo mal en el camino, y quizá sepa que es, quizá no lo quiera admitir ante nadie… quizá tú seas la única que merezca escucharlo. Perdí a la musa de mis poemas, pero no sabía que escribía poemas hasta que deje de escribirlos. Hace un tiempo dije que no regresaría y regresé, dije que no me mentiría más y entonces deje de mentirme y corrí hacía a ti. Esperaba encontrar la respuesta en tu discurso, espero encontrar la respuesta en tu discurso.
Admito que soy un estúpido cuando no pienso las cosas, pero yo pensaba que ya las había pensado mucho. Decidí ponerle un punto final a algo que ni siquiera quiero terminar de escribir, pero en un acto de valentía, por una causa que cada vez parece menos gloriosa, escribí el último verso, de lo que espero no sea el último poema.
Lloré, maldecí a todos antes que a mí. Recordé entonces que el único culpable era yo, que siempre lo fui, que no merecía ni piedad ni misericordia ni mucho menos penitencia, pues alguna vez prometí no hacerte daño y lo único que hice fue causarte algo irreparable.
Seleccione las palabras que creí adecuadas, mas después de dichas me sentí vacío como si acabase de recitar el discurso con más mentiras, y en todas tu nombre empezaba la oración.
Te extrañaba mientras escuchaba las canciones más deprimentes, y en cada una de ellas tu nombre no dejaba de acompañar las letras, pensaba en ti mientras buscaba una canción que no hablara de amor y terminaba pensando en ti mientras algo sonaba de fondo. Te extraño y mientras lo pienso escucho una canción, que habla sobre la valentía de ser un cobarde que busca la muerte en la última batalla que perdida ya está.
Odiaba tu existencia, odiaba tu sonrisa, odié tu recuerdo, hasta que un hubiera mencionó el amor que nunca te exprese y odie el momento en el que te comencé a amar e hice de ti la razón de mi vivir y entonces un arcaico sentimiento que solo tú habías logrado hacerme sentir renació provocando el más puro de los odios que traducido en lenguaje sin descripción se llama amor.
Escribía un relato de adiós mientras mi corazón pensaba en un manera de convencerte, recité un discurso de adiós cuando lo único que pensaba era si alguna vez volvería a besar tus labios y mis palabras respondían con un “nunca”, no busqué tu mirada porque volví a tenerle miedo, a sentirme prisionero, no quería pensar que a tus ojos no volvería a hacer brillar.
Comparaba tu existencia con Venus el astro que anuncia el comienzo y el final de la noche. Dime, ¿qué sería mejor, que tú fueras mi oscuridad o que después de ti la luz no volviese a ver? Y siempre olvidé que para brillar se necesita oscuridad, que para conocer la oscuridad se debe de ver luz una vez, pensaba en la luz que diste a mi vida y la oscuridad que contigo conocí.
Sé que te perderé si en esta campaña fallo, conozco las consecuencias y sé que con cada acto eliminó cualquier posibilidad de alguna vez poderle dar vuelta atrás, sé que solo hay un hacía adelante nuevos capítulos de una obra que aún no sé si vivo el clímax o el desenlace aunque me empeñe en que sea el segundo, te propongo iniciar una historia nueva donde los únicos personajes seamos tú y yo, en la cual seamos nosotros los que decidamos cuando el punto final tenga que ser escrito. Mi oferta de amor no ha expirado; sé que puedo perderlo todo, que la casa nunca pierde, pero mi apuesta a esa historia sigue siendo la más alta que mi todo pueda ofrecer; sabes que si un día me escuchas decirte adiós sin la voz temblorosa, y mirándote a los ojos, quizá sea un adiós verdadero.
Seré fiel a mis creencias y por ello no hay dios alguno que interceda, destino sabio que todo tenga planeado. Sé que esto depende de mí y que si me rindo seré al único que podré llegar a culpar, al único que odiaré el resto de mi vida. Para mi tristeza y desdicha no reconozco otro amor, solo el que tengo hacía ti, me cansé de buscar pues no encuentro aún alguien que me haga sentir el inmenso odio que te tengo sabiendo que es amor, alguien que cada día tenga algo nuevo, alguien que me haga reír y llorar en la misma oración, alguien con quien compartir mis más extraños gustos, alguien que me inspiré a tomar su mano y caminar ciegamente por los senderos de la vida que descubriremos al paso que conocemos el andar del otro.
No sé aún como terminé, pero sé que si no hago nada el final estaría a la vuelta de la esquina, el mismo final si tú me crees y confías en lo que digo cuando la presión enjaula mi juicio, cuando me rindo ante el eterno fastidio que significa vivir sin un sueño que te anime a despertar, quisiera que terminara de otra manera, y no verme obligado a buscar tus bucles entre las multitudes, a callar el grito que te dice que te quiere, a abrazarte queriéndote hacer sentir la confianza y seguridad que tú me das cuando me abrazas.
Esperaba una respuesta, espero una respuesta, esperaré una respuesta. Me niego a aceptar la actual, me negaré hasta que olvidé el porque te la pedí.

Lord Bastian

1 de septiembre de 2014

Sueño #8 Promesa

Sueño #8 Promesa

Su llanto no cesaba, sus gritos no podían ser callados, en sus brazos yacía el cuerpo de su amante. Contemplaba su mirada que ya miraba al infinito, pérdida en las estrellas se encontraba. - ¡Venus! ¡Oh amada, ¿volveré a estar contigo?! O, ¿será este nuestro final? –Sabía él que la respuesta a esa pregunta nunca la podría conocer, sin embargo nunca dejó de preguntársela.


- Perdonadme, ¡te ruego! –Mientras su alma escapaba hacía el prometido descanso, su mirada posaba en su amante mas felicidad era lo que ella sentía, sabía que el cumpliría su promesa.


Recordaba cada instante, cada segundo a su lado, el primer y el último beso mientras olvidaba su nombre, su belleza, su presencia… pero siempre buscando la manera de cumplir su promesa.
- Al cielo iré…


La belleza del astro al fin era entendida por ella, al fin supo que la primera siempre es la última. Pero, ¿entonces qué pasa cuando desaparece, cuando dejamos de ver esa estrella en el cielo? “Espera al amanecer, y mientras las demás se han ido ella seguirá ahí. Venus” Perdida en la noche ella se quedó y al amanecer su alma ya no estaba con su cuerpo, al amanecer él lloraba la pérdida.


La oscuridad comenzaba a engullir todo a su alrededor, hasta que nada podía ser visto. Entonces las estrellas comenzaron a aparecer y la noche comenzó a no ser tan aterradora. Iniciar el viaje debía sin perder nunca a Venus, pues su punto de referencia sería.


Cada mañana el despertaba buscando a Venus en la Bóveda Celeste, cada ciclo Venus expresaba su belleza a la Tierra. Nunca estarían juntos de nuevo, el sol no se los permitiría. Mas en la eternidad nadie sabe lo que pasará. Quizá el sol muera, quizá un hoyo negro tome a los amantes y los junte de nuevo, pero ya no hay nada que ellos puedan hacer, solo esperar y nunca romper su promesa.

Lord Bastian
@S_E_B_S


18 de agosto de 2014

Bella Dama

"Bella Dama"

Te miré incontables veces sin saber que tenías tú que tu belleza aumentaba.
Escuché tu voz durante tanto tiempo que llegue a desear fuera la única que escuchase.
Imaginé mil historias siendo tú y yo los protagonistas, al final la nuestra fue mejor.
Me enamoré, primero lo negué y después no halle como ocultarlo.

Bella dama, musa de mis sueños,
arcaico sentimiento que provocas,
indefenso me dejas
con una sola de tus miradas.

Busco el ósculo de tus labios,
mientras camino por el pasaje de tus ojos.

Llegué a pensar que nunca te encontraría mas cuando dejé de buscar llegaste sin avisar.
Ahora sé que eres tú la indicada. Pues a mi corazón comencé a escuchar.
Bella dama te pido encuentres en este poema un elogio digno de tu persona.
Bella dama te pido confíes en mí y me dejes ser parte de tú vida.

Ladrona de sueño,
actriz en el teatro de la imaginación.
Contemplo tu obra,
belleza incomprensible, mas no indescriptible.

Bella dama escucha mi corazón,
y dime si en él mentiras encuentras.

Escapé de la realidad para estar contigo, dime si podemos regresar juntos.
Bella dama cansado jamás estaré de escribir si mi musa eres tú.
Procrastiné mis sentimientos, y ahora más que nunca quisiera bella dama los conocieras.
Bella dama me despido con la imagen de tus ojos que otra noche sin dormir me dejarán.

Estrella de la medianoche,
invítame a observarte hasta el amanecer.
Bella dama soñaré contigo,
sabiendo que con una sonrisa despertaré. 

Lord Bastian Marek